¿Cómo voy a dejar de sonreír con estas cosas?
Creí que nunca volvería a sucederme de nuevo,
que nunca volvería a sentirlo,
enamorarme de esta manera.
Pero es otra vez con él,
y sólo con él,
pero ahora para siempre.
Esa risa, esa boca, esa ternura con la que me abraza;
ese pelo, esas manos, esa pasión cuando me besa;
esos ojos, esa cara, ese amor que me desborda.
¿Cómo iba yo a pasar el resto de mi vida con alguien que no fuese él?
¿Cómo iba a querer a alguien de la manera que le quería a él?
¿Cómo? Si él siempre iba a estar ahí.
Cada día sonrío más,
cada día respiro mejor,
cada día me levanto con más ganas de no soltarle jamás.
Y es que no es normal lo que causa en mí, porque este amor es una locura, pero es mi locura, y quiero vivirla todos los días de mi vida; porque él está loco, pero yo lo estoy más; estamos locos el uno por el otro y así será porque así lo queremos y así vivimos enamorados como tontos día tras día.
Quiero despertarme y ver que está conmigo, y amarle más si es que se puede; hacerle el amor el resto de mis días, discutir sobre temas absurdos, envejecer juntos amándonos como el primer día.
Ayer, hoy y siempre. XVIII.
Demasiado
Y tu voz vuelve a susurrar mi oído igual que truena un cañón, directo a mi corazón.
(…)
Yo quiero bajar por tu cintura, quiero desatar tus ataduras, robar tus sueños locos, robar tus noches en vela, robar tus silencios rotos…
Y sigo sin acabar de comprender, estas ganas locas de besar tu boca.
Pont Neuf, Paris (by Boccacino)